Opinión trabajo partidario

Re-reelecciones: Una más y van…

La falta de institucionalidad en nuestra Provincia se ve reflejada en la integración del Tribunal Superior de Justicia, la permanencia del Fuero Anticorrupción y la anacrónica cláusula de gobernabilidad de los municipios, por citar algunos ejemplos. Sin embargo, en materia electoral en los últimos años hubo algunos avances positivos, entre ellos la implementación de la boleta única de sufragio y la prohibición de las reelecciones indefinidas de Intendentes en los municipios.

La actualidad nos indica que la Legislatura de la Provincia de Córdoba se apresta a debatir un Proyecto de Ley en virtud del cuál se habilitan nuevamente las reelecciones indefinidas de Intendentes en los Municipios locales. Una vez más parece que los intereses de turno de algunos sectores transversales de la política, como por ejemplo ocurrió con la implementación del juego online, se van a imponer por sobre el interés general y la calidad institucional de nuestra provincia.

Los fundamentos por los cuáles es necesario evitar las reelecciones indefinidas son por todos conocidos, poniendo la alternancia de las personas – aunque no sea de los partidos – como una expresión de calidad institucional y fortalecimiento de la democracia y las instituciones, que evitan así los vicios propios de cualquier perpetuidad en el poder.

Pero en lugar de hablar en este estado de la necesidad de prohibir las reelecciones debemos advertir otro problema, el cual surge de mirar la cuestión desde un enfoque distinto. ¿Hay personas capacitadas dentro de los partidos para suceder a quienes gobiernan durante décadas los municipios locales? Probablemente no. Entonces la reelección para muchos es una necesidad que incluso le generan a los propios vecinos de los municipios con “amenazas” de que no hay “otro” con capacidad para gobernar. Es una necesidad generada por los mismos que quieren ser eternos en el poder y durante décadas no han querido o no han sabido ser capaces de fomentar dentro de sus propios espacios sucesores que estén en condiciones de gobernar igual o mejor que ellos. Si la realidad es esa, lo que debemos hacer es no dar marcha atrás con la prohibición de las reelecciones indefinidas para lograr en los partidos no sólo la formación de nuevos dirigentes con capacidad de gobernar, sino también motivar a dichos dirigentes y a los nuevos a que eso sea posible.

Aurelio García Elorrio alguna vez expresó públicamente que las normas electorales son las “reglas de juego de la democracia”. Si queremos una democracia sana desde su origen, esto es, desde la elección de los gobernantes, debemos propiciar que las mismas no sean modificadas cortoplacistamente según las necesidades del poder de turno y dotar a las normas electorales de la rigidez que tiene incluso la Constitución Provincial. Lamentablemente pareciera que en esta oportunidad “las reglas de juego” serán cambiadas nuevamente al antojo del poder de turno y con la anuencia de algunos “opositores”. Una vez más Córdoba da un paso más hacia atrás y en lugar de legislar para todos, legisla para algunos pocos. Una más y van ….

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